domingo, 3 de octubre de 2021

Mi desengaño

-¿Entonces no comes carne? Debes ser vegetariano.

-No, la verdad es algo más sencillo. Como el coronel y su esposa, sólo como mierda.

Ayer salí con alguien y haciendo alarde de mi estupenda capacidad para rellenar todos los silencios con verborrea mental terminamos hablando de la situación de los Pigmeos en África. 

Hablamos también de las llamadas red flags, aquellas actitudes o conductas que te señalan cuando hay algo fuera de orden que debería inquietar. Al menos así creo que se entiende por la mayoría. Llegamos a la conclusión de que todos somos un tumulto de señales contradictorias, para que pararse a pensar en nuestro accionar si lo vamos a resumir en una categoría tan etérea como toxica. Después de cenar fuimos a tomarnos algo a un bar, y después directo a mi casa. No iba a dejar pasar lo oportunidad de decirle que era arte y mostrarle mi colección de canicas tornasoladas. No nos besamos, aún tengo miedo de que se me pueda ir la vida por el agujero donde tengo el arete. 

Hay un tropo en la literatura muy famoso, El fusil de Chejov. Básicamente consiste en no hacer promesas al lector que no se van a cumplir. Si en el capitulo uno de tu obra señalas que hay un rifle cargado sobre la chimenea, en el capitulo dos o en el tres debería usarse. No hacer promesas que no se van a cumplir.

A medida que escribía esto me llegó una notificación al teléfono, parece ser que no me alcanzó el dinero para pagar MUBI este mes, supongo que Wong Kar-Wai perderá un espectador, espero le alcance para su nueva sudadera Adidas. 

Me debatía entre desengaño y miserable para el titulo de esta entrada. Miserable vengo siendo hace algún tiempo, sin embargo el sufrí el desengaño más pronto que el zarpazo de la realidad. También pesa sobre mii la muerte de Roena y siento que este don nadie debe rendirle homenaje en la medida de lo posible. 

No me escriban sino es para pedirme un favor, no quiero sentirme mal ignorándolos e ignorar favores es algo muy sencillo.

No me gusta lo que estudio, me da una pereza increíble la institución donde lo hago. Me gusta escribir y no lo he hecho últimamente, gané un concurso y siento que lo que escribí fue una mierda, no le conté a nadie sobre mi libro para que no lo compraran, mejor usar ese dinero donándolo en forma de gotitas éxito. El sentimiento de estar estancado se acrecenta con el paso del tiempo, la rana de este pozo está cerca ser meras ancas. No quiero trabajar aunque debo hacerlo, no entro a clase aunque debería hacerlo, quiero enamorarme y no sé si hacerlo. 

Hace poco cumplí años, no quita el malestar de como me siento -no cambiara mientras siga hasta la cintura de lodo-, pero me hizo darme cuenta de que por lo menos tengo personas bonitas a mi alrededor. No me alcanzan las palabras para regalárselas, las noches para pensarlos y los abrazos para repartírselos. La gente suele construir su experiencia vital desde adentro hacía fuera, yo por mi parte entiendo todo lo que soy desde los demás, no quiero caer en la bobada de decir que soy el pueblo o que mi vida corresponde a una causa hace años perdida. Quiero creer que yo soy mi circunstancias y lo que este pequeño ladronzuelo puede atraparse de cada transeúnte inocente. 

Finalizo diciendo que terminé de leer Los años con Laura Diaz, de Carlos Fuentes. A propósito, una anécdota: Nunca publiqué nada sobre el libro que leía, tengo una profesora y una compañera que comparten el nombre de la protagonista de la obra, así como en la obra hay 4 Santiagos. 

Estoy enamorado de México, sin ningún motivo me recuerda a mi papá, a una época en la que éramos felices, o al menos donde ignoraba lo infeliz que se puede llegar a ser. Extraño a mi viejo, pero soy tan miserable que no le escribo y le digo como me siento. Quiero morir como el Ángel de la independencia, caído en medio del Zócalo, que el millón de mexicanos que ingresan a la ciudad a diario desde afuera buscando mejorar su vida me pisen. Quiero encontrar a mi Ángel de la independencia, una musa a la cual dedicarle los logros de otra revolución efímera cimentada sobre huesos y sangre de sinnombres. Quiero morirme y que viva mi corazón, que siga viviendo fuera de mí.

Por cierto, les pido un favor, si saben de algún club de lectura donde pueda escuchar a gente hablar se los agradecería. También lo agradecerían las mismas 5 personas que tienen que escucharme a diario sobre sinsentidos inventados en mis noches de insomnio. 

A veces miro al cielo tratando de imaginar como es mi interior, me pasa lo mismo siempre. Imagino infinidad de cosas que no soy y me doy cuenta que eso soy. 
Después me compro un Vive100 y me recuesto bajo un árbol a esconder colillas en un hueco. 


 


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