domingo, 24 de octubre de 2021

Alguien en el mundo piensa en mí

"Y tal vez tu auto chocó la otra mañana

Y recién extrañaras a tu pequeño perro
El día de su cumpleaños

Yo tengo un gato"

El día de ayer Charly cumplió años. Debería ser eterno el mundo, solo para poder escucharlo cada madrugada, que es la única hora en la que vale la pena escucharlo. 

¿Mi recomendación? Pos Ludio, gracias a Laura porque es ella quien me mostró esta canción. 




Vivía con un secreto que me corroía el pecho, me dejaba las costillas así como se ven las de los fósiles recién descubiertos, a medio ver, de un color amarillo, y sobretodo feas, bien feas. Eran tan feas mis costillas que se notaba que algo pasaba, me preguntaba la gente el motivo de mi malestar, y yo sin saber que decir, solo señalaba el corazón y decía que era normal. ¿No nos sentimos todos así?

Llevaba tiempo queriendo escribir, intentándolo sin lograrlo. Después del concurso que gané todo me sabe a nada, y no sería malo, pero es que la nada me deja un sabor en la boca que no se me quita ni besando, ni bebiendo de un charco o de un florero, ni quemándome con el cigarrillo. 
Flaco favor me hizo ganarme ese concurso, en el momento en que me lo dijeron sentí felicidad, como creo que sería natural. Después volví a leer lo que escribí, no me gustó tanto. Después comente la noticia con todos y era feliz, ya no importaba el cuento, sino el hecho de haber ganado, todo el mundo lo quería leer porque era algo que yo había escrito y querían corresponder la ilusión que yo tenía, no creo que muchos estuvieran interesados en el contenido del mismo. Igual no importa, es mierda, y se que no hay critico más duro que uno mismo, pero quien conoce mejor su mierda sino quien se regocija de vivir entre ella.

Eso lo primero, que decirlo supongo quita un peso de encima. Aunque ustedes que van a saber de pesos si nunca han ido al gimnasio y se la pasan en casa leyendo todo el día, o peor, parchando y creyendo que se construyen como personas.

Si quieren leer algo bueno, escríbanle a E**y y convénzala de que publique (guardo la identidad de Eddy por motivos de privacidad). Ojala que el día que ella gane un concurso no se vaya a sentir así, mejor aún, que nunca gane un concurso porque da la falsa impresión de creerse mejor que el resto, que publique sin pasar por esa tortura de ser feliz al haber aplastado a otros. 

Aquí va una anécdota, alguna que quizá interese a quien abrió este link sin buscar un diario virtual. 
Bueno, mejor que sean dos.

La primera. Attaque77, la banda de punk argentina (pido perdón si para usted no es punk, le concedo la razón, no quiero pelear por esa nimiedad) le compuso un tema al argentino más importante después de Diego Armando y del Che. La canción se llama Western, el videoclip está ambientado en una sala de cirugía, habla sobre la inexistencia de los héroes, sobre la existencia anónima y mortal de los héroes, en fin, los buenos mueren, mas de lo que los comics están dispuestos a mostrarnos. Para el Doctor René Favarolo, quien inventó el bypass coronario y murió luchando contra la corrupción, se pegó un tiro al corazón. Solo los poetas y los idiotas, y perdón por la redundancia, se suicidan de un tiro al corazón. 

La segunda, Robert Rodríguez, el aclamado director de cine mexicano, más bien chicano, y más bien poco aclamado, reconocido por "Del crepúsculo al amanecer", cuenta en su haber una primera película más bien risible. Antes de "El Mariachi", que es su opera prima, bastante amateur pero bastante entretenida, grabó para un padrote en Sonora una suerte de película. Robert Rodríguez era un borracho esperando lo que espera todo borracho, que alguien entre por la puerta y pague sus copas, las que debe, y le invite otra. En este caso fue el putero del bar donde estaba, quien a cambio del favor, le pidió que grabara una película con el protagónico en manos de su chica favorita. Robert acepta y produce una película de unos 15 minutos que empieza con un asesinato y termina en Ciudad de México con un par federales persiguiendo unos vampiros.

En estos días empecé a leer el amor en los tiempos del cólera, y para sorpresa de nadie, me siento identificado con el peor personaje. Ya queda en usted determinar si ese es Florentino Ariza o Juvenal Urbino.

Dejo en el tintero más cosas por escribir, porque son solo para quien me piense por las noches, y porque son cosas que no hay lugar a decirlas en publico. 

Les pido por una vez que no le hagan caso a Galeano, no intenten no tener miedo, intenten ser a pesar del miedo. Abracen a su miedo y escúchenlo, pero como se escucha al boletín del consumidor, y sigan sin importar el qué.

A todo aquel que haya leído esto hasta el final, le mando un abrazo. Si no lo acepta por cualquier razón, le regalo el poema que escribió Rilke para poner en su epitafio.

"Rosa, oh contradicción pura, alegría. 
De no ser sueño de nadie, bajo tantos parpados"

domingo, 3 de octubre de 2021

Mi desengaño

-¿Entonces no comes carne? Debes ser vegetariano.

-No, la verdad es algo más sencillo. Como el coronel y su esposa, sólo como mierda.

Ayer salí con alguien y haciendo alarde de mi estupenda capacidad para rellenar todos los silencios con verborrea mental terminamos hablando de la situación de los Pigmeos en África. 

Hablamos también de las llamadas red flags, aquellas actitudes o conductas que te señalan cuando hay algo fuera de orden que debería inquietar. Al menos así creo que se entiende por la mayoría. Llegamos a la conclusión de que todos somos un tumulto de señales contradictorias, para que pararse a pensar en nuestro accionar si lo vamos a resumir en una categoría tan etérea como toxica. Después de cenar fuimos a tomarnos algo a un bar, y después directo a mi casa. No iba a dejar pasar lo oportunidad de decirle que era arte y mostrarle mi colección de canicas tornasoladas. No nos besamos, aún tengo miedo de que se me pueda ir la vida por el agujero donde tengo el arete. 

Hay un tropo en la literatura muy famoso, El fusil de Chejov. Básicamente consiste en no hacer promesas al lector que no se van a cumplir. Si en el capitulo uno de tu obra señalas que hay un rifle cargado sobre la chimenea, en el capitulo dos o en el tres debería usarse. No hacer promesas que no se van a cumplir.

A medida que escribía esto me llegó una notificación al teléfono, parece ser que no me alcanzó el dinero para pagar MUBI este mes, supongo que Wong Kar-Wai perderá un espectador, espero le alcance para su nueva sudadera Adidas. 

Me debatía entre desengaño y miserable para el titulo de esta entrada. Miserable vengo siendo hace algún tiempo, sin embargo el sufrí el desengaño más pronto que el zarpazo de la realidad. También pesa sobre mii la muerte de Roena y siento que este don nadie debe rendirle homenaje en la medida de lo posible. 

No me escriban sino es para pedirme un favor, no quiero sentirme mal ignorándolos e ignorar favores es algo muy sencillo.

No me gusta lo que estudio, me da una pereza increíble la institución donde lo hago. Me gusta escribir y no lo he hecho últimamente, gané un concurso y siento que lo que escribí fue una mierda, no le conté a nadie sobre mi libro para que no lo compraran, mejor usar ese dinero donándolo en forma de gotitas éxito. El sentimiento de estar estancado se acrecenta con el paso del tiempo, la rana de este pozo está cerca ser meras ancas. No quiero trabajar aunque debo hacerlo, no entro a clase aunque debería hacerlo, quiero enamorarme y no sé si hacerlo. 

Hace poco cumplí años, no quita el malestar de como me siento -no cambiara mientras siga hasta la cintura de lodo-, pero me hizo darme cuenta de que por lo menos tengo personas bonitas a mi alrededor. No me alcanzan las palabras para regalárselas, las noches para pensarlos y los abrazos para repartírselos. La gente suele construir su experiencia vital desde adentro hacía fuera, yo por mi parte entiendo todo lo que soy desde los demás, no quiero caer en la bobada de decir que soy el pueblo o que mi vida corresponde a una causa hace años perdida. Quiero creer que yo soy mi circunstancias y lo que este pequeño ladronzuelo puede atraparse de cada transeúnte inocente. 

Finalizo diciendo que terminé de leer Los años con Laura Diaz, de Carlos Fuentes. A propósito, una anécdota: Nunca publiqué nada sobre el libro que leía, tengo una profesora y una compañera que comparten el nombre de la protagonista de la obra, así como en la obra hay 4 Santiagos. 

Estoy enamorado de México, sin ningún motivo me recuerda a mi papá, a una época en la que éramos felices, o al menos donde ignoraba lo infeliz que se puede llegar a ser. Extraño a mi viejo, pero soy tan miserable que no le escribo y le digo como me siento. Quiero morir como el Ángel de la independencia, caído en medio del Zócalo, que el millón de mexicanos que ingresan a la ciudad a diario desde afuera buscando mejorar su vida me pisen. Quiero encontrar a mi Ángel de la independencia, una musa a la cual dedicarle los logros de otra revolución efímera cimentada sobre huesos y sangre de sinnombres. Quiero morirme y que viva mi corazón, que siga viviendo fuera de mí.

Por cierto, les pido un favor, si saben de algún club de lectura donde pueda escuchar a gente hablar se los agradecería. También lo agradecerían las mismas 5 personas que tienen que escucharme a diario sobre sinsentidos inventados en mis noches de insomnio. 

A veces miro al cielo tratando de imaginar como es mi interior, me pasa lo mismo siempre. Imagino infinidad de cosas que no soy y me doy cuenta que eso soy. 
Después me compro un Vive100 y me recuesto bajo un árbol a esconder colillas en un hueco.