lunes, 20 de marzo de 2023

Piolín y Lenin

El día de ayer granizó. Salí a la calle a mojarme, a jugar (hacer bobadas) con el hielo. Aún me falta conocer la nieve. Soy consciente de todas las cosas que suceden a raíz de la lluvia, no hace falta que me digan que si disfruto de ella soy el demonio en persona.

La luz se fue del edificio -y por luz me refiero a energía eléctrica, porque la luz solo se me va del ojo izquierdo, que cada vez veo menos por ahí- , entonces fuimos a la tienda y compramos velas, primero jugamos stop y después decidimos hacer un cadáver exquisito (que siempre me gusta insistir con eso).

Les comparto los resultados. Propusimos un personaje y una ciudad, el tono de la escena y de ahí a escribir. De este manera para que las historias conservaran un poco de sentido. 

Que hermoso país

Personaje: Vladimir Lenin

Lugar: Cúcuta, Norte de Santander, Colombia. 

Vladimir Lenin se encontró en la esquina lo que en otro momento fue la razón de su felicidad: El hombre caimán. 

El hombre caimán lo miró y le sonrió. Aún guardaba en el recuerdo aquellas noches tan hermosas. Pero dejó de ser hermoso al fijarse en los venezolanos y pensar que el comunismo ni en Latinoamérica funcionaba. 

No, se equivocaba, pues por lo que veía en las miradas de aquellos personajes extrañamente amables, se notaba que su actitud no encajaba en cada una de las expresiones de los demás que lo miraban.

También había un olor putrefacto, que al rastrearlo vieron que no era otra cosa que él mismo, eran en realidad varias circunstancias las que lo obligaban a estar así. 

Tocaba una boba y triste melodía de trompetas mientras veía a Cúcuta arder en las llamas verdes causadas por la gasolina barata, y justo en ese momento, azotado por el abrasador calor, nuestro trágico héroe, Lenin, se sintió agobiado por la guerra. 

Se sentó en la esquina del parque Santander, y comiendo salpicón cerró los ojos. Se había dado cuenta de que ya nadie lo quería. 

Fin.

Ese fue el primer ejercicio, cada color corresponde a una persona involucrada en la escritura. Así, este texto fue escrito a ocho manos, sin saber que había escrito la persona anterior. Únicamente podíamos leer la ultima palabra, por aquello de conservar un mínimo de sentido. 

El ultimo pío 

Personaje: Piolín

Lugar: La cuenca del rio Orinoco.

Después de comerse esos gusanos, Piolín sintió que se trasladaba a un lugar verde y húmedo, que cual durazno, le recordaba la tez de su hermano menor, a quien dejó a su suerte en la capital. 

Llevaba ya mucho tiempo huyendo. no pudo soportar ni un minuto más en la casa de su tía, que no hacía otra cosa que obligarlo a tomarse fotos para que ella pudiera enviarla a sus amigas. 

El detective Silvestre -un viejo gato, curtido en la materia- le pisaba los talones. "Piolín, Piolín, jueputa Piolín ¿Qué hiciste?" A Piolín se le brotaba la vena de la frente, y sus chanclas robadas, no permitían que sanaran las costras en sus pies, tampoco ayudaban la humedad y la diabetes. 

Su cabeza desproporcionada se calentó demasiado y vio todas las mentiras que había dicho hasta el momento. Le pesó tanto en su flaco cuello, que este se dislocó y cayó. 

Recobró el sentido poco después. Primero sintió su cuerpo contra el suelo y luego abrió los ojos, su sorpresa fue al encontrarse a las hormigas subiendo por sus alas. Un delfín que pasaba por allí, decidió que ese día quería comer pollo, y viendo a Piolín derrotado, empezó por sus alas, se las quitó y comió, solo para después seguir con su pico. 

Piolín estaba devastado, no concebía otra forma de entender el alma que no fuera a través de su cuerpo. A orillas del río Orinoco, aquel gran canal que como carretera transportaba las tristezas de vidas pasadas, se posó esperando que un descuidado bocachico asomara su cabeza y se tragara lo que quedaba de su desdicha.

Entonces vio un cielo negro con unos tonos de luces naranjas rojizas, su piel ya casi dejaba ver el musculo que antes protegía celosamente, tenía una infección que cada vez ardía más, sentía desesperación provocada por la poca luz que aún alcanzaba a ver. No aguantó más, se cortó los tendones y con la ultima de sus funciones, se corto la vena de su pequeño cuello. 

Fin.

(Me permito aclarar que no sé realmente que peces hay en el Orinoco, solo conozco el Magdalena, razón por la cual acudí al bocachico como referencia de pez de agua dulce). 

También dejo señalado que color corresponde a que persona:

Violeta --- C (yo) 

Rojo --- A

Verde --- L

Azul --- N

El nombre de la primera historia lo elegimos colectivamente. Para el segundo olvidamos hacerlo, entonces se lo puse yo.