Hoy es 31 de octubre.
Estoy convencido que la al menos la mitad de la gente que pueda llegar a leer esto (somos 20 personas, por si a alguien le interesa) estará de farra, porque se que mi gente es así. La otra mitad estará estudiando para un examen de mierda que yo mismo posibilite que se cuadrara el 31 de octubre. (también por si a alguien le interesa, mantener esto no me rinde ningún fruto y sí me cuesta una borrachera mensual, por lo menos).
Con esa introducción de mierda, ahora estoy convencido que debe quedar menos de la mitad de mis lectores usuales. Perfecto para empezar.
La verdad es que últimamente me he sentido un don nadie, no creo que se un don, pero ustedes saben... Así es la figura. De lo que puedo estar seguro es de que me rodeo de gente muy tesa, gente muy áspera.
No diré que parcho con todo el mundo en una ciudad de 7 millones de habitantes (algo así dice el ultimo censo del DANE, perdón Juli), pero si puedo decir que parcho con la gente que quiero, en el entendido de que querer no se puede definir -así como tampoco puede hacerse con amar-, aunque alguno venga con ánimos de categorizar y entender todo.
No canto nada bien, escribo bastante mal, pésimo sentido de la moda y de la estética, menos ritmo que un muerto, un sentido del humor que acaso tendrá sentido, una imagen desprolija y poco fotogénica (en el modo que no llama la atención ni a la policía). No seguiré porque no es ese el objeto de este texto (que tampoco tiene uno, pero de tenerlo no sería vapulearme a mi mismo, que para eso tenemos las miradas juzgadoras de la sociedad; impersonales, pero sociales) (uy pero el man usa punto y coma, no escribe tan mal)
A todo el que lea esto le doy las gracias, este nadie (no en el sentido de Galeano, no tengo tanta dignidad) se limita a aprender y trata inútilmente de creer en un mundo mejor. Ustedes son lo que me hace seguir adelante, al final del día, no hay nada más que aquello que no le pertenece a uno.