lunes, 30 de marzo de 2020

Cultura y compromiso



"Recuerda la vida del pobre no vale nada, recuérdalo mañana cuando desayunes.
Cierra Millennium, abre el beso de la mujer araña".



Así reza "Cultura y compromiso" de los Chikos del Maiz, que tiene el mismo título que un libro de la antropóloga Margaret Mead. La entrada de hoy es sobre "el beso de la mujer araña" novela de Puig (confieso que la elegí porque pensé que tenía el libro en mi biblioteca, pero parece ser que, o lo perdí, o lo regalé, o nunca lo tuve).

La novela a grandes rasgos, narra una historia en la cárcel, como es la convivencia de dos presos que no tienen más que la voz, la paciencia y la compañía el otro. Uno de ellos se llama Valentín, preso por motivos políticos, acusado de pertenecer a una organización guerrillera (creo que no hace falta ni decir donde esta ambientada la novela) y el otro se apellida Molina, quien está en cana por ser homosexual, acusado de corromper a la juventud.

No hay muchas cosas que se puedan hacer dentro de una cárcel, al menos no en la época en la que se sitúa el relato, sencillo hubiese sido tomar una pluma, unas hojas, y disponerse a escribir, aunque el autor hace a los personajes tomar otra decisión, algo mas original, algo que le da el titulo a la obra, y la hace memorable. Valentín, quien tiene otra formación, que nos lo pintan como el militante intelectual de izquierda, decide empezar a contarle a Molina historia de películas, de cualquier tipo de película que el se acuerde.

Considero que eso es suficiente gancho para que cualquier curioso decida o no leerse el libro, o como mínimo, buscar la ficha de Wikipedia, si es que a estas alturas no lo ha hecho todavía.

Vamos a hacer honor a la costumbre de Valentín, y en este aislamiento prologando (10 días y ya estamos locos, piénsenlo dos veces antes de decir cualquier barbaridad contra la gente en la cárcel) voy a narrarle a mi Molina algunas películas. Es apenas obvio que Molina es usted, la persona al otro lado de la pantalla. Esto no es por hacer uso de ningún tipo de recurso novedoso… es que no tengo a nadie más en mi casa.

La película se llama Tarde de perros, o Dog day afternoon, si como yo, eres intelectual de Chapinero. Mi papel favorito de Al Pacino. Algo a tomar en cuenta, considerando que el sujeto en cuestión lleva "triplete".


Las peliculas como muestra de la sociedad, el cine de gangsters nos retrata.


















La película cuenta la historia de un atraco a un banco, los ladrones aquí no son exmilitares, no hacen parte del crimen organizado, no tuvieron 4 meses en una casa vacía planeando, ni un mágico profesor a la sombre que les dijera que hacer en caso de que algo saliera mal.
Los muchachos que protagonizan la película son Adanes García. Muchachos hasta el cuello de deudas que se cansan de seguir en el engranaje, de ser una pieza reemplazable que constantemente está bajo presión. Toman una pistola y se van al banco más cercano a robar. 

El que crea que robar es una empresa fácil, definitivamente tiene que ser un imbécil o un iluso, tal vez aquí Al Pacino tiene un poco de ambos. Justamente el día que eligen para robar el banco, es el día en que se llevan el dinero en físico a una sucursal más grande y más segura.

Así, el plan que parecía los iba a "sacar de pobres" (es poco probable que Pacino hubiera hablado como si fuera una mamá colombiana de clase media, pero no me cierro del todo a la posibilidad) termina en nada más que una toma de rehenes, unos cuantos billetes quemados y algunas pizzas. 

El filme retrata tan bien la condición humana, que en la película los extras no actúan, solo hacen lo que cualquiera de nosotros haría, se paran detrás de las vallas que levantó la policía, y están expectantes de cualquier cosa que los saque de su rutina de mierda. En determinado momento, el personaje de Pacino sale del banco. Las personas amontonadas lo ven, es inevitable identificarse con él, es casi un mártir de la clase trabajadora, le roba a los banqueros ¿Quién no quisiera hacer eso?

En esta película, como en muchas de la época la policía es pintada como una institución que carece de legitimidad (por época me refiero a la historia reciente de la humanidad, porque los tombos son...), los ciudadanos no se identifican con ella, no se sienten protegidos, la policía es solo el brazo armado de la clase dominante, otro aparato más de represión. A raíz de una acción de alguien del público (a este punto ya el robo del banco es todo un show), se desata una especie de trifulca entre la población civil y el cuerpo de gendarmes, hay algunos tintes de segregación racial, un racismo latente en la sociedad americana.


Dejo el relato de la historia por ahí, no sería justo con el director que su película quedara en tan mal concepto por culpa de quien redacta aquí estas palabras. El cine en su conjunto, está hecho para observarse y deleitarse, en todo caso, si quiere leer la historia, búsquese un cuentero a la altura del trabajo, mi tarde también es sofocante y como Al Pacino, tengo ganas de ver a esa persona que no puede venir. 
El puño en alto, un working class hero.







domingo, 29 de marzo de 2020

Los días empiezan y terminan

Hoy decidí crear un blog. Camila me empujo y aquí estamos.


No hay mucho que decir de mí, aunque siempre habrá algún desquiciado dispuesto a leer. Tengo un feo tatuaje en mi antebrazo derecho, una lata vacía de Budweiser en mi escritorio -a decir verdad, son 6- y un cigarrillo entre los dedos índice y corazón de mi mano izquierda. 

Hoy, como ayer, y como mañana, estoy encerrado en mi casa. Hace algunos días terminé un libro de Ryszard Kapuscinski (Sí, tomé el libro para escribir bien el nombre) y en su última página el periodista expresaba su desilusión cuando alguien se leía un libro suyo en algunas horas. Llevará algo de razón, quién sabe.
A raíz de eso no he querido pasarme los días leyendo, pero hoy empecé a leer lo poco que no he leído de Chandler, supongo que uno vuelve al lugar donde fue feliz, o al menos, donde no pensó en lo triste que era.

Estoy escuchando a Los Tres, tal vez me siento como el pequeño cigarrito Gabriel. El nombre que uso como autor "Marlboro Man" tiene su origen en la película de 1973 "The Long Goodbye", así llamaba el borracho escritor al borracho detective, al menos, eso es lo que recuerdo.

29 de marzo 2020